Según Antonio Pamos, doctor en Psicología y socio de Facthum, puesto que competir con las máquinas es “una batalla perdida”, solo queda “aprender a vivir en armonía con ellas”. En este sentido, apunta hacia la necesidad de invertir en formación, que para que los profesionales del futuro sean capaces de adquirir una mayor capacidad de adaptación a los cambios y el nuevo contexto digital.

“En una época que cambia de manera tan vertiginosa, aprender es más importante que conocer”, indica.

Hasta ahora, los puestos de trabajo podían clasificarse en aquellos que tenían un componente más técnico, es decir, más orientados a una tarea concreta y aquellos en los que era necesario un perfil más asistencial, más orientado a la persona. Sin embargo, el mercado laboral está siendo testigo de una fusión de ambos paradigmas. Asi lo explica Antonio Pamos, que subraya:

“Ya no es suficiente con ser un gran técnico porque es muy probable que antes o después sus tareas se automaticen”.

Asimismo indica que trabajar exclusivamente hacia las personas, se irá devaluando en la medida que será el refugio laboral de los “inadaptados tecnológicos”, aumentará la oferta de candidatos y, consecuentemente, caerán los salarios.

La expectativa laboral para los próximos años pasa, en opinión del socio de Facthum, por que las empresas busquen “perfiles híbridos”, candidatos orientados a transformarse, a reinventarse y siempre dispuestos a aprender. “Pero ojo, porque la responsabilidad de aprender será principalmente del trabajador, quien deberá avanzar de manera proactiva, autónoma y no esperar a que, de manera reactiva, sea propuesto para participar en una formación, como ocurría hasta ahora”, puntualiza Antonio Pamos.

A diferencia de las empresas o instituciones educativas, ante las innovaciones, los estudiantes y los trabajadores deben aplicar tiempos de reacción breves y llevar así la iniciativa del cambio. “Baste este dato, en el año 2016, el Ministerio de Industria publicó un análisis de la oferta educativa pública y privada universitaria que concluía que solo el 1% de los casi 13 000 títulos de grado, posgrado y doctorado estaban orientados a formar en el marco de la era digital. Llevará mucho tiempo revertir esta contrariedad”, apunta. Una vez finalizados los estudios, la batalla por aprender continúa.

“Así, por ejemplo, la Fundación Telefónica informó en 2017 de que por término medio los niños actuales tendrían ocho empleos distintos a lo largo de su vida, es decir, ocho reinvenciones laborales“.

Finalmente asegura que los conocimientos técnicos de hoy y de mañana perderán vigencia pasado mañana. 

“Solo con un espíritu curioso, flexible ante los cambios y responsable con el propio desarrollo, se podrá uno postular para ser contratado dignamente. El futuro es de los trabajadores polivalentes, de los más versátiles, de aquellos con un perfil de navaja suiza”, concluye.

Antonio Pamos Ph.D.

Socio-Director Facthum

apamos@facthum-arh.com