Antonio Pamos, Doctor en Psicología, analizó hace quince años la personalidad laboral de varios cientos de hombres y mujeres, y el análisis estadístico consecuente mostró que de forma significativa y generalizada, las mujeres eran más responsables con sus tareas a la hora de terminarlas en plazo y dedicarles la atención necesaria. Igualmente, planificaban sistemáticamente más que los hombres, eran más detallistas y más pragmáticas a la vez que menos autónomas, lo que derivaba en aportar menor iniciativa.

Los hombres, por su parte, se mostraban significativamente más orientados a dirigir, a desempeñar roles de mando y gestión de personas, tenían una comunicación más directa, más asertiva y les motivaba destacar sobre los demás, no pasar inadvertidos.

Tres lustros después, “durante los cuales se dieron acontecimientos que pudieron afectar a aquellas diferencias”, Antonio Pamos ha vuelto a realizar el mismo análisis, y éstas son las conclusiones, siempre en comparación con los resultados del primer estudio:

  • Los hombres siguen siendo menos pragmáticos, como ocurría hace 15 años y abordan los problemas con enfoques más teóricos.
  • Las mujeres han ganado en independencia y ya no buscan las directrices de sus superiores como hacían antes, toman más decisiones de acuerdo con su criterio.
  • En conjunto, ahora existen menos diferencias entre hombres y mujeres. Se ha dado una clara convergencia de estilos de trabajo.
  • Las mujeres tampoco han dejado atrás aquel celo por sus tareas en cuanto a dedicación y compromiso; y siguen siendo más fiables que los hombres 15 años después.
  • Igualmente, las mujeres mantienen una destacada tendencia a las relaciones sociales en el trabajo.
  • Por último, en cuanto al marcado perfil de liderazgo que revelaban los hombres frente a las mujeres, éste se ha visto suavizado con los años y ya no es algo que les defina, se ha transformado en una mayor confianza en sí mismos, menos palmaria que el estilo de mando impositivo de hace 15 años.

“A tenor de estos resultados, nada arbitrarios, sino todo lo contrario, objetivos y justificados, podemos concluir que el mercado laboral va dejando atrás estereotipos de género que pertenecen a tiempos pretéritos. Es de esperar que con la llegada de las nuevas generaciones, Millennials y Zeta, educados en un claro ambiente de igualdad, las diferencias que perduren sean solo aquellas que tengan su base en condicionantes biológicos, y que España pueda incorporarse con orgullo al tren de los países que están más desarrollados en términos de equidad, honradez e igualdad de oportunidades”, señala Antonio Pamos.

 

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Antonio Pamos

Ph.D.

Socio-Director

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