desarrollo del personal
Los responsables de Formación ya no buscan solo contenidos sino experiencias de aprendizaje. Los usuarios deben estar en el centro y deben disfrutar del proceso. Pero, sobre todo, lo más importante es poder medir el impacto de dicha formación.
A veces el problema no es la calidad de la formación o contratar a una buena consultora, si no que las empresas deben saber cómo son sus empleados y qué se espera de ellos.

Identificar el gap mediante una buena medición y definir un perfil ideal al que llegar, con evidencias traducidas en comportamientos observables podrá permitir conseguir una formación de calidad. Para ello es fundamental partir con una medición previa, un 180º o 360º, que se aplicará al principio del proceso, centrándose en las evidencias del perfil.

Es muy importante que la empresa conozca cuál es el perfil de aprendizaje de cada empleado, así como las motivaciones hacia el mismo. De esta forma, se pueden generar patrones de comportamiento, de tal manera que cada empleado pueda recibir aquella formación que necesita y que se adapta a su forma de aprendizaje, que no tiene por qué ser digital necesariamente.

Una vez identificado el gap y las formas de aprendizaje del público objetivo se dará paso a una experiencia de aprendizaje mixta, en la que se mezclará la enseñanza tradicional en aula, con el aprendizaje social entre compañeros, la gamificación y el coaching individual.

El coaching individual garantizará el aprendizaje gracias a un plan de acción individualizado que ayudará al participante a poner en práctica todo lo aprendido y a trabajar en los comportamientos observables evaluados en el 180º o 360º inicial.

El apoyo al programa con micro píldoras en formato vídeo recomendadas ayudará a completar la formación, ahorrando mucho tiempo al participante al no tener que buscar y bucear en plataformas en las que haya cientos de contenidos.

Y después del proceso, volvamos a medir con el mismo 180º o 360º.

Este proceso sencillo nos garantizará la calidad de nuestra formación y podremos, con datos e indicadores, justificar toda la inversión en formación.

¡Así que manos a la obra! La evaluación, la formación y la tecnología, para dar un buen soporte al proceso, siempre deben ir unidas para garantizar la calidad.

Socia Directora de Facthum Training