Los músicos más grandes de la historia no se han conformado con su talento para conseguir impacto. Sus conciertos se acompañan de estímulos grandiosos y llamativos, desde la nave nodriza de P-Funk en los 70 hasta la montaña rusa de Travis Scott desplegada por encima del público en 2018, pasando por todo tipo de efectos, luces, bailes, maquillajes o vestidos. Forma parte de una vivencia en la que los sentidos están completamente abiertos e inmersos a la experiencia, conectando con emociones, pensamientos, actitudes y valores, complementándose con el sentimiento de pertenencia a un grupo. Esto es lo que las organizaciones necesitan para tener personas sanas, felices, comprometidas y que obtengan buenos resultados al realizar su trabajo.

El papel de las personas adquiere, cada vez más, un carácter estratégico y central. Los trabajadores pasan de ser números a clientes. Este cliente, además de potencial consumidor, también puede llegar a ser embajador de la marca. Implica un cambio en las relaciones mediante una comunicación también diferente.

La responsabilidad de que estas nuevas vías de comunicación se den pasa por una estrecha colaboración entre los departamentos de marketing y recursos humanos para obtener una visión completa del cliente interno, sin olvidar al externo. Deben utilizar la mercadotecnia y otras técnicas de influencia para elaborar estrategias y mensajes que logren ser relevantes para la motivación de las personas y, como consecuencia, un incremento en su productividad o fidelización, entre otras. También trabajar la imagen de marca y alinearla con procesos como la selección, el desarrollo o las bonificaciones.

La inclusión del enfoque y los estímulos del marketing en los procesos y herramientas de recursos humanos es imprescindible para atraer y retener a los empleados y potenciar su productividad y bienestar. Un ejemplo es el auge de la Responsabilidad Social Corporativa durante los últimos años como pieza fundamental para la percepción de la marca. Elementos como la inclusión social, la diversidad sexual o el medioambiente son cuestiones que repercuten también en los trabajadores o potenciales candidatos.

En el ámbito de la atracción, identificación y selección de talento se habla de ‘guerra’ por conseguir a los mejores. Esta contienda se juega en diversos canales y con la utilización de diferentes armas, constituyendo un ciclo continuo que incluye trabajar la marca, la divulgación de mensajes y contenidos públicamente y la creación de redes y comunidades que ayuden a atraer, incorporar y retener a las personas con mayor adecuación a las necesidades y objetivos de la compañía, obteniendo ventajas competitivas relacionadas con el desempeño y el crecimiento.

Otro momento crítico es el ‘onboarding’, donde la compañía debe transmitir su funcionamiento, valores y cultura y las diversas relaciones internas y externas existentes, así como procesos y métodos de trabajo. El objetivo es comenzar a estar integrados por completo y ser productivos lo antes posible. En este caso, un buen proceso de ‘onboarding’ puede llegar a conseguir una mejora en las tasas de retención en porcentajes muy significativos.

Probablemente, una de las principales preocupaciones de muchas personas respecto a su puesto son las opciones de desarrollo personal y de carrera que les ofrece. El estancamiento o las carencias en la empleabilidad pueden llegar a ser grandes diques y puntos de conflicto entre trabajadores/candidatos y empresas. En este punto, la experiencia del empleado emerge como esencial para cubrir estas necesidades, muchas veces asociadas al ámbito personal y psicológico. Su importancia recae, por ejemplo, en el cuidado de las relaciones entre personas y departamentos, realizar planes de talento personalizados o la creación de sistemas de iniciativas e innovaciones. De esta manera, las organizaciones podrán reaccionar o planear con mayor agilidad y flexibilidad su adaptación a los cambios del mercado.

A la hora de plantear y conseguir los objetivos relacionados con la gestión del talento desde el enfoque del marketing, existen diversos medios para alcanzar la diana. Uno de los más utilizados y potentes son las redes sociales, donde las marcas trabajan por constituir su imagen pública y llamar la atención de aquellas personas u organizaciones a quienes desean atraer. En el caso de la identificación y selección, una de las últimas tendencias es el uso de videojuegos para evaluar dimensiones psicológicas y competenciales, reforzando la marca empleadora y la experiencia del candidato, logrando procesos de evaluación más atractivos y libres de sesgos. En cuanto a la formación y desarrollo, la realidad virtual y aumentada prosiguen su afianzamiento mediante el uso de escenarios gamificados con un alto impacto en la experiencia y los resultados.

Solo son algunos ejemplos de cómo la perspectiva multidisciplinar junto al desarrollo imparable de la tecnología lleva al ámbito de los recursos humanos a una renovación de sus procesos, funciones y responsabilidades. Seamos disruptivos, llamemos la atención, consigamos resultados.

¡El espectáculo debe continuar!

 

Rodrigo Ropero

HR Business Consultant