El análisis de redes organizacionales o ARO (en inglés Organizational Network Analysis, más conocido como ONA) permite a las compañías visualizar y analizar relaciones formales e informales dentro de la organización. Esto les ayuda a dar forma a una estrategia de negocio que maximiza el intercambio de información y les permite operar de forma más sostenible y efectiva.

Una encuesta reciente de Insight222 identificó ARO como el área de mayor interés para los líderes de People Analytics, y Josh Bersin reveló que un 8% de las compañías ya están implementando algún tipo de análisis de redes organizacionales.

Estas son algunas de las preguntas que ARO puede ayudar a responder:

  • ¿Quiénes son los líderes informales en nuestra organización?
  • ¿Qué empleados están desconectados de la organización y por qué?
  • ¿Dónde existen silos organizacionales y cuellos de botella?
  • ¿En qué áreas de la organización deberíamos priorizar la retención de talento?
  • ¿Cómo podemos reducir el tiempo de adaptación de nuevos empleados?

Dependiendo del tipo de datos analizados, podemos diferenciar entre ARO activo y ARO pasivo:

ARO activo consiste en la realización de una encuesta puntual donde los empleados identifican aquellos compañeros con los que interactúan de forma regular. Esta información tiene un carácter subjetivo y refleja las interacciones informales dentro de la organización, permitiendo identificar la posición que cada empleado ocupa dentro de la red organizacional de una compañía. Ejemplos de interacciones informales entre empleados incluyen apoyo técnico, apoyo personal, inspiración o compartir información. Estudios recientes revelan que si las compañías son capaces de identificar al 3% de la población que posee liderazgo informal y los convierten en adoptadores tempranos de cambios estratégicos, pueden influenciar hasta a un 85% de la población restante.

ARO pasivo proporciona una visión complementaria basada en el análisis de la huella digital de los empleados. Este análisis tiene un carácter más objetivo y formal, además de poseer un mayor nivel de escalabilidad. Ejemplos de fuentes de datos pasivos incluyen herramientas para la comunicación por correo electrónico (Gmail, Outlook), para el desarrollo colaborativo de software (Github) y para la gestión de proyectos (Jira).

Tanto en ARO activo como ARO pasivo debemos asegurar la adherencia a la nueva ley de protección de datos (GDPR). Es esencial establecer una clara comunicación con los empleados sobre qué datos estamos utilizando, con qué objetivo y qué beneficio les reporta. Es también necesario obtener su previo consentimiento y ofrecerles la oportunidad de revocarlo en cualquier momento, además de darles acceso a sus metadatos en formatos JSON y/o PDF.

En una nueva realidad que se caracteriza por su volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad, ARO permite a las compañías operar de forma más ágil, aprovechando la influencia de sus líderes informales para maximizar el intercambio de información y acelerar la adopción de cambios estratégicos.

Francisco Marín Ruz

Socio-Director de Facthum Digital.