Tengo la suerte de estar todos los días hablando con técnicos y  directores de RR.HH. y al escucharles me doy cuenta de que estamos entrando en una nueva era.

El concepto de: “El empleado es el dueño de su desarrollo” me parece un reto cada vez más difícil de implementar. Damos a los empleados plataformas llenas de contenidos, donde a veces, el empleado realmente no sabe por dónde empezar y pierde más tiempo en buscar la información que en formarse.

A todo esto hay que sumarle que el empleado no conoce cuál es su perfil de aprendizaje y a veces, la empresa no es clara sobre lo qué quiere de cada empleado.

Creemos que tanto conocimiento es bueno, pero ¿no es contraproducente?

Esto hace que los empleados apenas puedan conciliar  realizando el estudio en  fines de semana o en su tiempo de ocio. Pero, por otro lado, ¿lo que están aprendiendo es realmente de interés para la empresa? Seguro que muchos de vosotros estáis pensando que sí, que en vuestra empresa se hace un 360º o un 180º y se le indica un plan de desarrollo. A pesar de todo esto puedo deciros que los empleados no sacan todo el  provecho de lo que hay en las plataformas.

La rotación laboral  hace que se pierda el conocimiento de muchos trabajadores, el teletrabajo hace que no se “Co-cree” con otros compañero. Lo valioso en las organizaciones es el conocimiento que tiene cada empleado y lo que necesita la empresa que sepan.

El aprendizaje acumulado por las personas queda enclaustrado en su propio cerebro y se pierde cuando cambian de organización o se jubilan. ¿Por qué no creamos cerebros corporativos en los que cada empleado pueda preguntar lo que necesite y obtenga su respuesta de forma inmediata?

¿Y por qué no aprender además de forma lúdica destinando unos 3 o 4 minutos al día?

Parece ciencia ficción y si además es económico, mucho más.

Todo esto ya es posible gracias a la creación de cerebros corporativos.

Si os pregunto cuál es el “Teorema de Pitágoras”  muchos de vosotros no lo recordaréis, pero si os digo: … “me gusta conducir” seguro que ya sabéis de qué marca de automóvil estoy hablando. El aprendizaje que  disfrutamos y no vivimos como un sufrimiento permanecerá en el tiempo.  Por eso se creó  Zapiens. Cuando alguien tiene una duda en una empresa, sólo puede resolverla de dos maneras: buscando en su sistema informático o preguntándole a otro trabajador. En lugar de perder tiempo indagando en los discos duros, hay que buscar en los discos blandos: los cerebros de las personas; pero hay que hacerlo de forma eficiente. Zapiens es como un grupo de chat increíblemente grande, pero en el que no molestas a los compañeros; el bot te dirige a la persona adecuada.

El bot “Zap” al principio es como un niño pequeño que tienes que ir alimentando y comienzas por enseñarle con cosas sencilla como por ejemplo: campañas de juegos y respuestas de onboarding. Cuantas más preguntas recibe y más dudas contestan los trabajadores, más rápido aprende y más conocimiento absorbe. Además, con este entrenamiento, la máquina deduce quién eres y, en función de lo que sabes, te categoriza para poder asignarte las preguntas adecuadas. El robot es como un compañero de trabajo al que formamos y entrenamos con nuestra curiosidad. Para fomentar la participación de los trabajadores, las empresas pueden recompensarles con días de vacaciones, un viaje, cupones descuento, aparecer en revistas internas como referentes en diferentes temáticas… Pero lo más importante,  sin  ellos saberlo, estás recompensando a tus empleados con tiempo. En una campaña de 10 días dedicando 5 minutos  se contestan unas 200 preguntas a través del  teléfono móvil. Antes de  la pregunta se pueden poner vídeos cortos, fotos de procesos, es decir, se carga el sistema poco a poco y cuanto más lo uses conseguirás tener el “Google” de tu organización.

Esta solución es muy eficaz  para formar en productos nuevos. Permite hacer un aprendizaje inmediato de forma rápida y sencilla. Seguro que en más de una tienda u oficina, un dependiente o un comercial pregunta lo mismo a su Director Comercial. ¿Por qué no preguntárselo al cerebro corporativo y asegurarnos de que se están dando las respuestas correctas y de forma homogénea?

Los cerebros corporativos son sólo algunas de las tendencias. Llega para quedarse el e-Coaching y el e-Mentoring con el fin  de  ayudar a nuestro empleados a poner en marcha planes de acción concretos democratizando este tipo de prácticas, con la mejor calidad y haciendo que las personas, a través de una plataforma, cierren sus sesiones dejando atrás miles de correos.

En conclusión, creo  el mejor regalo que podemos  hacer a nuestros  empleados, es regalar lo más escaso que tenemos,  el  tiempo.

 

Por Ruth Benito.

Socia – Directora de Facthum Training.