cortes leon

 

Especializado en PNL, Coaching y Gestalt, y el programa de Esade sobre Liderazgo e Innovación Social. Máster en Dirección de Empresas y Recursos Humanos, Máster en Administración y Dirección de Fundaciones y Otras Entidades No Lucrativas.

Titulado superior en Prevención de Riesgos Laborales (en las tres especialidades: Ergonomía, Higiene Industrial y Seguridad y Salud). Licenciado en Derecho en la Complutense.

 

 

¿Cuáles son las fuentes de reclutamiento más usadas en la selección de profesionales del sector social y asistencial?

Las fuentes de reclutamiento son tan variadas como los colectivos existentes en este tipo de entidades. Así, desde los órganos de gobierno, como miembros del Patronato o de un Consejo Asesor, hasta los equipos de Voluntariado, tenemos también personas contratadas para puestos técnicos de intervención, gestores o expatriados para terreno. Por ejemplo, para reclutar expatriados es necesaria una gran difusión en foros especializados para conseguir un pool de candidaturas preparado y motivado para acudir cuando surja la necesidad, no siempre previsible.

Si nos centramos en los puestos técnicos y de gestión, creo que hay dos factores determinantes para elegir la fuente de reclutamiento: el tamaño de la organización y el tipo de perfiles que queremos incorporar. Así, en las grandes, se utilizan normalmente los mismos mecanismos que en otros sectores, como la página web propia, redes sociales, consultoras o webs de empleo especializadas. En las pequeñas y medianas, quizá sea más frecuente acudir a las referencias y personas del entorno de la entidad. Sin embargo, quizá lo que más influya sea el grado de apertura de la entidad a perfiles de otros sectores. Algunas entidades, por la especificidad de su actividad y de su cultura, prefieren reclutar dentro del sector, por lo que priman como fuente de reclutamiento la promoción interna o conocidas webs de empleo sectoriales. Otras, sin embargo, consideran que personas de otros sectores puede aportar nuevas competencias y formas de hacer, aunque para ello a veces deban hacer el esfuerzo de identificar la vocación de trabajar en lo no lucrativo, más allá de las competencias técnicas. En este caso, su reclutamiento es más abierto, saliendo deliberadamente del circuito sectorial para aparecer en espacios más globales, webs de empleo generalistas y redes sociales de profesionales.

Para los casos más extremos, ¿qué perfil emocional se demanda a los candidatos? ¿Existe la vocación?

Existe la vocación. Sin duda. Una motivación trascendental que se suma a la intrínseca del desarrollo profesional y a la necesidad de un salario, cuando menos digno. Estar alineado con la misión de tu organización, ver cómo la vida de muchas personas mejora con tu trabajo, sentir que estás cambiando el mundo…genera un sentimiento de pertenencia y una emocionalidad muy intensa.

Para algunos trabajos, directamente con los beneficiarios, es preciso tener una poderosa resistencia a la frustración y cierta madurez emocional, ya que, aunque gratificante como ninguno, en muchas ocasiones el trabajo de intervención es duro, tiene retrocesos inesperados y conlleva un gran desgaste emocional.

Para trabajar en el tercer sector hoy se requieren buenas competencias técnicas combinadas con flexibilidad, multitarea y proactividad.

La gestión de personas en este terreno es la de sus emociones: cuidar a las personas ‘con’ las que trabajamos hace que sean más profesionales y eficaces con las personas ‘para’ las que trabajamos.

¿Existen puestos más dirigidos a hombres o mujeres? 

Según el Estudio del Tercer Sector de Acción Social en 2015, (con datos de 2013), el 78,4% del empleo remunerado es para las mujeres. El porcentaje baja ligeramente a medida que las entidades se van haciendo más grandes.

En cuanto a los órganos de gobierno, la presencia de la mujer cambia según el tipo de organización. Como media está levemente por encima del 50%. En los órganos directivos de las Fundaciones la distribución es de un 56,4% de mujeres.

En el colectivo del Voluntariado, 6 de cada 10 personas voluntarias son mujeres.

En general, la presencia de la mujer es el tercer sector de acción social es claramente mayoritaria, especialmente si lo comparamos con el resto de sectores productivos de nuestro país.

¿Qué formación es la más valorada?

La formación más valorada es la técnica y algunos aspectos de gestión, sobre todo relacionados con la financiación. En formación técnica tenemos tanta variedad como heterogéneo es el sector, desde intervención social con colectivos en riesgo de exclusión, atención a personas mayores, discapacidad, trabajo con jóvenes, a cooperación al desarrollo o gestión de proyectos, entre muchas otras. En la formación transversal, aspectos como redes sociales, comunicación y captación de fondos (Fundraising) son los que priman.

La formación generalista más demandada es la de dirección y gestión de entidades no lucrativas, en formato de postgrado, incorporando todas las temáticas clave para una persona que quiera asumir la máxima responsabilidad de una Asociación o Fundación. Normalmente estas formaciones incluyen formación competencial para la adquisición de habilidades directivas con las especificidades propias del Tercer Sector.

Define por favor, los cinco rasgos más críticos para tener éxito en este tercer sector.

Para ello me gustaría partir de un concepto que denomino talento social. Si lo desgranamos en competencias, serían las siguientes:

  • visión, con capacidad de entender lo que pueda pasar en el medio plazo y manejar la incertidumbre;
  • escucha para aprovechar la inteligencia colectiva como un facilitador, una suerte de líder social;
  • influencia para la acción, desde el ejemplo y desde la coherencia;
  • trabajo en equipo, para saber qué valor nos puede aportar cada miembro del equipo y darle el máximo protagonismo, cuando toque, y cuando no, acompañar en la espera. Como un director de orquesta que conoce todos los instrumentos, su momento de entrar en escena y cuándo deben apianar, todo en beneficio de la sinfonía y su público amante de la música;
  • y la más importante, en mi opinión, una combinación de vocación y profesionalidad, creando un binomio perfecto y equilibrado para hacer excelente desde un sentir inteligente.