La Gamificación se trata de una nueva y poderosa forma de influir y motivar a grupos de personas en entornos no lúdicos. Mediante el empleo de mecánicas y dinámicas propias de un juego es posible potenciar la motivación, la concentración (y por lo tanto, el rendimiento) o la fidelización a un conjunto de ideas que una persona posee, por ejemplo, en su lugar de trabajo.

La correcta elección de mecánicas (reglas del juego – cómo participarán los involucrados en el juego) y dinámicas (aspectos y valores del juego – cómo percibe una persona el juego en sí, su elección dependerá del propósito del juego) resultarán en todo tipo de “juegos”, que por ejemplo contribuirían a: aumentar la productividad, potenciar la motivación, facilitar el feedback entre la empresa y el empleado, promover el trabajo en equipo, activar la creatividad de los trabajadores, fortalecer vínculos entre compañeros, favorecer la fidelidad hacia la empresa, etc.

Su ámbito de aplicación es muy variado, siendo posible implantar estos “juegos” en diversos entornos, ya sean con fines sociales, laborales, educativos o de aprendizaje. Se pueden utilizar para medir los conocimientos de una persona en un ámbito en específico, o para enseñar los conocimientos, pautas y procedimientos necesarios con los que desempeñar casi cualquier tarea.

Aquellos lugares en los que la aplicación de un “juego” está relacionada con aspectos corporativos llaman a los mismos “Serious Games“. Comúnmente su contenido suele estar relacionado con acontecimientos o procesos que poco o nada tienen que ver con los juegos, y que con la ayuda de las mecánicas y dinámicas propias de los juegos, consiguen sumergir al participante en un entorno facilitador del aprendizaje.