En los últimos tiempos el mundo se ha visto influido de forma abrumadora por el auge de las telecomunicaciones y la tecnología que lleva asociada, facilitando una capacidad comunicativa como nunca antes se ha visto y contribuyendo a una mayor globalización del mercado. Esta trasformación en el modo de gestionar la información ha implicado cambios en la manera en que nos comunicamos entre nosotros, generalizándose eventualmente a cómo las organizaciones se comunican internamente y con otras organizaciones. En este sentido, prácticamente todas las compañías existentes se han visto implicadas en los cambios generados a nivel global (ya haya sido de forma directa o indirecta), cambios que tienen unas características bien definidas y que han terminado por acuñarse como Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad, palabras que forman el concepto VUCA (proveniente del inglés Volatility, Uncertanty, Complexity, Ambiguity) y que se aplica a ciertos contextos o entornos.

En el concepto VUCA, la palabra Volatilidad no sólo hace referencia a la velocidad a la cual se generan cambios, también se refiere a la cantidad e intensidad en que se dan los mismos. La palabra Incertidumbre proviene de la imposibilidad de prever el curso de acontecimientos que pueden darse en cualquier conjunto de eventos. Con Complejidad se hace referencia a la ausencia de conexiones claras y directas entre causas y efectos, siendo muy difícil comprender las relaciones entre los elementos. La palabra Ambigüedad implica la existencia de múltiples significados relativos a las distintas situaciones y contextos, o dicho de otro modo, representaría la ausencia de claridad sobre el significado de dichas situaciones. En resumen, a más información girando en torno a una serie de sucesos, más difícil será prever los hechos concretos que se irán desarrollando.

Todos estos conceptos plantean una modificación en la manera en cómo se deben afrontar las situaciones más complejas, pasando de pensar en lo probable que es que ocurra algo, a pensar en lo que es posible que suceda. Para conseguir esto, ciertos cambios han de darse: cambios en cómo se recopila la información, cómo se desarrollan los planes y estrategias, la forma en que se analizan, deducen, infieren y se conectan las ideas, etc… Estos cambios se hacen fehacientes cuando la competencia de una persona en ciertos ámbitos aumenta y se desarrolla. Específicamente, ciertas competencias relacionadas con el liderazgo son las que se han identificado como críticas para garantizar una adecuada gestión de los entornos VUCA. La “capacidad de adaptación” se hace imprescindible en estos nuevos entornos y, combinada con una adecuada creatividad, garantiza un rendimiento óptimo en estos nuevos entornos tan complejos e importantes y que cada vez forman más parte de nuestro día a día. Todas estas capacidades se pueden aprender y desarrollar, y en el próximo número hablaremos de ciertas metodologías que se han creado a este fin.