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Imaginemos que un médico quisiera conocer cuál es el tratamiento más efectivo para una determinada enfermedad y comenzase a recopilar estudios sobre la efectividad de un tratamiento concreto. Supongamos también que tras leer algunos estudios, descubre que no existe consenso en los resultados…

¿Qué estrategias podría emprender nuestro médico para extraer una conclusión sólida sobre la eficacia del tratamiento?

Su primera aproximación podría ser continuar con la búsqueda y lectura de investigaciones, sin establecer, ni especificar, qué criterios ha empleado tanto en la búsqueda de los estudios como en su selección. Estaríamos entonces ante una revisión tradicional, cuya principal limitación es la subjetividad de la persona a la hora tomar las decisiones citadas, incluso al establecer una conclusión sobre la eficacia del tratamiento, podría verse influenciado por su posición teórica al respecto.

Otra forma de intentar llegar a una conclusión más rigurosa, reduciendo los múltiples sesgos presentes en una revisión tradicional, sería a través de una revisión sistemática. Ésta se caracteriza por hacer transparentes y explícitas todas las decisiones tomadas en cuanto a los criterios de búsqueda, selección, evaluación y síntesis de los resultados, lo que posibilita que otra persona sea capaz de seguir los criterios y replicar la revisión.

Finalmente, y aumentando la objetividad de las conclusiones, tendríamos la metodología del meta-análisis, que consiste en una revisión sistemática en la que se aplican técnicas estadísticas para analizar de forma cuantitativa los resultados de los diferentes estudios recopilados. Cabe destacar que un meta-análisis implica siempre una revisión sistemática, sin embargo no todas las revisiones sistemáticas han de incluir necesariamente un análisis estadístico de los resultados. El origen de esta metodología se sitúa en 1976 cuando, desde el ámbito de la Psicología, Gene V. Glass propuso el término y sus fundamentos. Actualmente, los campos en los que más se emplea el meta-análisis son las Ciencias de la Salud, la Psicología, las Ciencias de la Educación y las Ciencias Económicas.

Las ventajas que presenta un meta-análisis son varias. En primer lugar, tenemos la gran eficiencia con la que es capaz de gestionar grandes cantidades de información. Otro punto positivo es el elevado tamaño muestral con el que se puede trabajar, con la consecuente repercusión que esto tiene sobre la solidez de los resultados obtenidos. Por otro lado, la metodología del meta-análisis está alineada con el método científico, posibilitando que otros investigadores puedan verificar y replicar las conclusiones. Además, los resultados que ofrece esta metodología, al provenir de un análisis estadístico, son precisos, objetivos y contrastables. Finalmente, las técnicas estadísticas que se emplean en los meta-análisis permiten analizar las fuentes de heterogeneidad en los resultados analizados y detectar qué características de los estudios pueden explicar estas diferencias.

Para finalizar, comentaremos también la principal desventaja hacia la validez de un meta-análisis: el “sesgo de publicación”. Este sesgo se define como la tendencia a que se publiquen únicamente aquellas investigaciones en las que se han encontrado resultados significativos, quedándose en el tintero las investigaciones cuyos resultados no muestran una evidencia significativa del efecto estudiado. La consecuencia del “sesgo de publicación” es que, al realizar la búsqueda de estudios sobre un tema, sólo se tendrá acceso a una muestra incompleta de todos los resultados posibles, con la repercusión que esto puede acarrear sobre las conclusiones del meta-análisis.

Martínez, F. M., Meca, J. S., & López, J. L. (2009). El metaanálisis en el ámbito de las Ciencias de la Salud: una metodología imprescindible para la eficiente acumulación del conocimiento. Fisioterapia31(3), 107-114.